SOBRE LA AMISTAD

¿SER? O ¿NO SER?

¡Esa! es la cuestión diría Shakespeare...

Cuando era pequeño tuve la compañía de mis hermanos, primos y alguno que otro amigo; sin embargo, en la vida siempre tuve la fortuna de recibir influencia de ¡TANTAS! personas, que no podría mencionarlas a todas, sólo haré referencia algunos de los detalles que recuerdo; muy en particular me reservo el derecho de compartir los últimos 10 ó 15 años, dado que algunas personas se podrían sentir ofendidas si menciono sus nombres.

En la Primaria

Cuando en la Escuela Primaria RECREO, terminamos el 4o año de Primaria, TODOS solicitamos cambiarnos a la Escuela Primaria República de Polonia ubicada en Clavería, para cursar 5o y 6o año.

¿Porqué solicitamos dicho cambio?.



Cuando la Maestra terminó de darnos el 4o año, se despidió de nosotros y nos comentó que le habían autorizado su cambio de escuela de acuerdo a su domicilio, y debido a ello ya no nos vería más. TODOS protestamos, todos pensamos que el 4o año había sido uno de los mejores que habíamos cursado, así que le dijimos que nos queríamos cambiar con ella a donde se fuera. La Maestra se quedó boquiabierta, muy sorprendida, preguntó si estábamos seguros y le dijimos que sí. Nos pidió que la dejáramos investigar si era posible y a los pocos días nos confirmó la buena noticia, ¡TODOS nos cambiamos con ella para cursar 5o y 6o año en la otra escuela!

Cuando ingresamos a 5o año, no cabíamos de gusto, la escuela nos pareció muy bonita y la Maestra era una persona que tenía gran talento para saber cómo enseñarle a cada uno de sus alumnos.

Fue la Maestra MARIA DEL CARMEN SANCHEZ LUNA una de las grandes influencias de mi vida y a quien ofrezco este pequeño homenaje en su memoria.



Amigos de la Primaria


En 1991 empecé a estudiar la Maestría en Ciencias de la Computación, y cuando estaba en 3er semestre, realizamos algunos trabajos en equipo. Eventualmente nos reunimos en algunos restaurantes para comentar las tareas, y en alguna ocasión comentando lo importante que había sido la educación que nos dieron en la primaria, nos percatamos de que nuestra experiencia resultaba muy semejante al grado de tener que preguntarnos mutuamente: ¿En qué escuela estudiaste? y resultó que estuvimos en la misma escuela primaria en el mismo salón y con la misma Maestra. Estábamos regocijados y agradecidos por haberla encontrado en nuestras vidas!. Quedamos realmente impresionados!.

Así de impactante ha sido la relación que he tenido con algunas personas en mi vida.

Cuando terminamos el 6o año, la Maestra le preguntó a cada alumno si seguiría estudiando, (si/no y ¿porqué?). Cuando fue mi turno, le dije que NO!, que no seguiría estudiando porque en casa no había lo suficiente para comer y por lo tanto, tendría que trabajar, me dijo que era una pena, que era importante que siguiera estudiando, pero yo estaba decidido a ayudar con el gasto de la casa.

En la Adolescencia


Mis padres se quedaron fríos y boquiabiertos cuando les comenté que siempre sí iba a estudiar la Secundaria una semana antes de que iniciaran las clases; y es que comentando con algunas amistades del barrio con las que me venía reuniendo por las tardes, me comentaron que estaba cometiendo un error, que tenía que entrar a la Secundaria, que es una de las mejores épocas de estudiante.

¡Cuánta razón tenían mis amigos!, que ya estaban laborando y que por las tardes sólo nos reuníamos para que me enseñaran a tocar guitarra y a veces algo de Karate, por entonces estaba de moda la serie de Kunfu con David Carradine; pero a las dos semanas de lograr que me aceptaran para enseñarme Karate, me desanimé por completo cuando al tirar una patada lo más alto que pudiera, levanté mi cuerpo y caí totalmente de espaldas como regla, llevando tremendo golpe en la cabeza, por suerte no me pasó nada. Así que sólo me reunía para aprender música por las tardes.

Y a veces cantábamos: "Estoy muy triste" por que estás muy lejos de mi... de los hermanos Carrión. O a veces: "Entre la lluvia y mi llorar", una de las primeras melodías que aprendí en la guitarra fue "Jinetes en el cielo"; y me la pasaba practicando con la guitarra, cada 3 o 4 horas le pedía prestada la guitarra a mi primo José Guadalupe; quien siempre fue amable y nunca me la negó.

A veces llegué a acompañar a las personas que me enseñaban música cuando tenían que tocar en alguna fiesta, y como en aquellos tiempos se tocaba guitarra eléctrica, "come on baby Light my fire". Entre los que recuerdo, estaban: Alfonso con la guitarra, Luis con la bateria y los demás. Alfonso fue quien me empezó a enseñar guitarra y quien me animó para entrar a la secundaria. A cambio de enseñarles guitarra a los vecinos de la otra cuadra; ellos le daban clases de karate.

En la Secundaria

Cuando recién ingresados, en el primer mes de clase, recuerdo que en Historia reprobé el examen mensual, y la maestra nos puso de pie a los que habíamos reprobado, nos lanzó un fuerte sermón, yo tenía 4 de calificación; pero me daba cuenta que en realidad sólo tenía dos respuestas buenas; así que al terminar de llamarnos la atención, fui con la maestra y le dije: "Maestra, se equivocó en mi calificación, yo debo de tener un 2"; voltea tiernamente y me dice: "lo menos que te puedo poner es 4; no te preocupes, pero asegúrate de que no vuelva a suceder".
A partir de entonces no volví a reprobar en toda la Secundaria; es más mi promedio general fue de 9.5.

Los primeros 6 meses nos tocó lo que se llama rotación de talleres; esto es, trabajar en promedio un mes en cada taller, a fin de elegir el taller que fuera de nuestro agrado. Recuerdo que la gran mayoría queria elegir Artes Plásticas y por ello no logré tomar ese taller; me tuve que conformar con el Taller de Radio.

Cómo recuerdo a María del Socorro y a su hermana que vivían a unas calles de la escuela y que al terminar el año me regaló su trabajo final: Un óleo de una Orquíeda sobre papel terciopelo negro. Son de ésos regalos que te dan en la vida sin ningún interés y que nunca olvidas. Por ellas recuerdo que ya estaban de moda los Carpenters; aunque yo ni por enterado. Hasta después de 6 ó 7 años me gustaron; porque otra persona muy Especial, me regaló la letra de una de las canciones: "For all we know".

...
I knew you well
but only time
will say us so
and love may grow
for all we know...


Se me dieron mis primeras clases sobre electrones y átomos; sobre la forma en que los electrones pueden pasar de un electrodo a otro para formar un bulbo Diodo, Triodo o Pentodo. Cuando terminamos el 3er año, logre construir un radio de 5 bulbos, con su etapa amplificadora. Por algún tiempo fue lo unico que escuchábamos en casa al no tener más aparatos. Sólo tenía la tapa del frente, la tapa superior y la tapa inferior; asi que resultaba interesante ver los bulbos y todo el montaje en general.

En esos días tenía algunas amistades nuevas y el papá de ellos trabajaba en un centro de servicio electrónico, cuando vió mi trabajo, le gustó y me ayudó a hacerlo mejor; para empezar, me dijo: "Tienes que ser muy ordenado, debes utilizar alambres de distinto color para cada etapa, y fíjate muy bien cómo se pone para que tu hagas todo lo demás". Desde entonces, me gusta que todo vaya en su lugar, es decir, lo que hicimos fue como hacer un circuito impreso, ordenado y con todas sus rutas de conexión, sólo que en tercera dimensión y a colores. El famoso radio duró como 5 años.

Aun no sabía qué estudiaría; así que mis amigos me decían: ¿Dónde vas a estudiar?; ¿con los pumas? ó ¿con los burros?. En realidad no entendía de lo que hablaban, pero terminé estudiando en el Instituto Politécnico Nacional.

Gracias a éstas personas pasé momentos inolvidables durante muchos de los días festivos, dado que en muchas ocasiones pasé con ellos el 15 de Sep y la Navidad, ¡Muchas gracias! por haber compartido su mesa.

Cuando nos dejaban tiempo libre en la clase de deportes, me la pasaba practicando guitarra. Aunque mis clases de música eran interesantes con la maestro Socorro, "Funiculi, funiculi, funiculá...", el maestro de literatura se interesó en otras dos personas y en mí para tocar el día del cumpleaños de la Directora Mtra. Josefina Correa Carapia; (de quien siempre estaré agradecido por una carta que me dió para que me obsequiaran un uniforme de deportes en "Casa Jorge" dado que mis padres no podían solventarlo), y entre otras canciones, cantamos:

De los meses del año llorona
solo marzo me conviene
De los meses del año llorona
solo marzo me conviene

De sus días el 19 llorona
y de la semana el viernes

Hay de mi llorona, llorona
Llorona de azúl celeste
Hay de mi llorona, llorona
Llorona de azúl celeste

Tapame con tu rebozo llorona
porque me muero de frío

etc.

Por supuesto, el tema fue modificado, aunque ya no recuerdo todas las estrofas que compuso el profesor de Literatura para ese evento.

Las dos personas que tocaron conmigo fueron: Rodrigo Escamilla de 11 años y Mónica Dafne de 12; yo tenía 14 años. Escucharlos cantar a cualquiera de los dos era algo delicioso, tenían una voz tan dulce y tan bien coordinada con los acordes en la guitarra, que yo soñaba con algún día tocar y cantar como ellos; por supuesto, nunca lo logré.

LLegamos a reunirnos para llevar serenata el día de las madres y ocasionalmente a una que otra persona en su cumpleaños.

A veces Rodrigo cantaba:
Hoy comí con el abuelo
Y después de la comida
le pregunté tantas cosas
tantas cosas de la vida

Se sentó en su mecedora
Y fumando en su pipa
Me miró muy dulcemente y me dijo:
La vida es una gran tipa.

Tú le pides a la vida
pero dime qué le ofreces
y esto no lo olvides nunca mi nieto
pídele lo que mereces.

la vida es como una esfera
que va por siempre rodando
nos da penas y alegrías
pero no nos dice cuando.

Ahora voy a decirte
unas verdades humanas
es el tiempo quien me enseña, mi nieto
y escribe sobre mis canas.

No hables de lo que no sepas
y al hablar se muy sincero
y no te pases la vida en milongas
ni malgastes tu dinero.

Sin llegar a la vagancia
busca nuevas a vernturas
y recuerda q la hembra y la fruta
ni muy verdes ni maduras.

Ahora voy a decierte...


También Mónica cantaba:
Si se calla el cantor calla la vida
porque la vida, la vida misma es todo un canto
si se calla el cantor, muere de espanto
la esperanza, la luz y la alegría.

Si se calla el cantor se quedan solos
los humildes gorriones de los diarios,
los obreros del puerto se persignan
quién habrá de luchar por su salario.

Si se calla el cantor muere la rosa
de que sirve la rosa sin el canto
debe el canto ser luz sobre los campos
iluminando siempre a los de abajo.

Que no calle el cantor porque el silencio
cobarde apaña la maldad que oprime,
no saben los cantores de agachadas
no callarán jamás de frente al crimén.

Si se calla el cantor . . . calla la vida...


Y así por el estilo, siempre con hermosas canciones.

Cuando estaba en 2o, conocí a Mario Perales y a otra persona, que en este momento no me llega su nombre, éramos los más aplicados de la escuela, estuvimos en la Escolta junto con Dariella Zepeda, Ma Luisa y Marina, por lo regular nos reuníamos en el recreo y dábamos algún repaso de tareas ó simplemente para charlar sobre cualquier tema. Sobre los efectos devastadores de la bomba atómica, sobre El pequeño libro de Mao Tse Tung. Dado que el profesor de civismo, una persona muy educada, de buen vestir y que siempre se preocupaba por nuestro ojos al llevarnos apuntes en hojas amarillas para no dañar la vista por la lúz de Neón, nos hablaba mucho sobre esos temas y sobre la necesidad de hacer conciencia para cuidar el medio ambiente.

En 3er año conocí a Ma de los Angeles; era una niña tan dulce y sensible, que me consiguió trabajo con el Profesor de Inglés, (El Maestro Toño); quien me daba $20.00 a cambió de llevar a depositar cheches al Banco Banamex cuya sucursal estaba ubicada en Vallejo. ¡Qué linda niña!. ¡Cuánto se lo agradezco!

También recuerdo a otra María de los Angeles que en varias ocasiones me invitó a su casa; tenía cuatro hermanas y un hermano, era una convivencia de adolescentes muy amena, tocábamos guitarra, me decía su hermana María de Jesús (Marichuy): "No te sabes quiéreme un poquitito?", No, no me la sé; "Nomás tantito..." ja, ja...

Oye, ¿Que tú sabes hacer galletas?; Sí, un poquito, que te parece si nos vemos el sábado y hacemos galletas de naranja, sí, con mucho gusto. Así es como nos la pasábamos, a veces comprábamos pan integral calientito en la panadería de la 22 de Febrero con mermelada de fresa y con crema de vaca, ¡Qué delicioso sabía!, desafortunadamente ésta amiga falleció en un asalto antes de llegar a su trabajo, y prácticamente nos dejamos de ver todos.

Cuando estaba en tercer año conocí al Profesor Silvestre; nos daba física y nos entusiasmó para editar un periódico mural con distintos temas, segunda guerra mundial, avances de la física. Dicho periódico se convirtió en manzana de la discordia con la Dirección; al grado de que se prohibió publicarlo en el pizarrón del pasillo.

Cuando se terminó el tercer año, en vacaciones me llamó el profesor Silvestre para invitarme a una charla que daría con motivo del aniversario luctuoso de Eulalia Guzmán en el Palacio de Bellas Artes.

Ahí estuve, puntual y atento a la ceremonia, en el asiento de atrás se sentaron dos personas, y una empezó a echar carrilla, "bravo padrino"; haciéndome burla, pero, curiosamente de ahí nació una gran amistad.

Una semana después, mientras vendía ropa de niño de casa en casa, con un tío, nos presentamos en la casa del Profe Silvestre, y ahí estában estas 2 personas; y otra vez la carrilla, tiempo después, Silvestre me invitó a ingresar a la Estudiantina de la Iglesia del Niño Limosnerito; invité a otras personas del barrio con las que ya estábamos ensayando en la Iglesia de San Sebastián, y se animaron como 5 personas y con las otras que ya estaban, entre ellas estas 2 personas, formamos una estudiantina numerosa como de 12 o 15 personas. Todo funcionaba muy bien hasta que hubo algunas diferencias y terminamos por separarnos en 2 grupos y se quedó un hermano de estas dos personas en cada grupo.

Conservo un recuerdo maravilloso de todas las personas que estuvieron ahí; prácticamente todo el tiempo que estuve en la Vocacional, me la pasé por el rumbo, de lunes a domingo, dado que la iglesia del coro se encontraba como a 4 calles de la vocacional y la casa de la que entonces fuera mi novia, quedaba a 2 calles de la escuela, y en ese entonces trabajábamos en el mismo lugar, los últimos semetres de la escuela me invitó a comer a su casa todos los días cuando regresábamos de trabajar y antes de entrar a la escuela, me decía que ya era parte de la familia, pero siempre fui respetuoso, siempre fue mi costumbre llegar y tocar el timbre, aunque la puerta estuviese abierta y aunque me indicaran que ya no tocara.

Desde aquí les mando mi más profundo agradecimiento por haberme brindado su casa durante esta etapa de mi vida; a sus señores padres que aceptaron una boca más en su mesa por las tardes; a su Abuelito el Sr. León, que en paz descanse; pero muy en especial a la Sra. Lourdes que con ahínco y agrado nos preparaba la comida a los que a ésa hora nos reuníamos, incluído el Abuelito de Rocío.